jueves, 17 de abril de 2008

Las llamadas

Hay un gran abanico de tipos de llamada al que te puedes enfrentar. La experiencia te hace irlas agrupando poco a poco en grupos, de forma que tras pocas palabras, uno ya está más o menos preparado mentalmente para afrontar la conversación. A continuación voy a intentar hacer una primera clasificación de esas frases o expresiones.

"Vamos a ver..." Hm... Llamada en principio peligrosa. En un alto porcentaje de casos, se trata de alguien que ha solicitado algo y no se le ha proporcionado; lo más frecuente es el clásico "es que yo tuve una rotura aquí en el baño y ya vino el fontanero a arreglarla y ahora falta que venga el albañil a taparme el hueco, que llevo ya un mes con el agujero..." Si ha ido el albañil, lo que falta es el pintor, "que dijo que iba a venir el jueves pasado y no sé nada de él".

"Verá, yo es que he recibido una carta de ustedes..." Caso peligroso, pero por pelmazo. Cuando la gente lee una carta de la compañía y no la entiende, te va a dar el coñazo. A partir de aquí las posibilidades son amplias. Desde gente que reclama que el seguro le sube dos euros al año, hasta los que llaman preguntando "qué es eso de la asistencia informática" y que cuando les contestas que se refiere a los ordenadores que tengan en casa dicen "ah, muchas gracias". ¿Qué pensaban que cubría? ¿Los galanes de noche?

Si al recibir la llamada escuchas a la persona que llama hablando bajito con alguien, puede significar muchas cosas. Pero casi siempre significa que te va a gritar, bien porque se ha asustado o bien porque cree que no la oyes. El efecto sería "a ver si me lo cogen, porque esto es carísimo..." "¿En qué puedo ayudarle?" "¡¿HOLA?!"

"Mi número de póliza es el..." Ojo, una persona que comienza una conversación así puede incluso llegar a tomarse mal que la interrumpas para preguntarle qué quiere. Es como si entras en una tienda de ropa y lo primero que haces es enseñarle la tarjeta de crédito a la dependienta para demostrar que puedes comprar.

Y una de mis favoritas: "Hola, buenas, mire, le llamo de aquí de..." Gallego. Casi sin excepción. Ignoro de qué manera se introdujo el teléfono en Galicia a lo largo del siglo XX, pero los gallegos tienen una predisposición natural a decirte primero el lugar desde el que llaman, antes que cualquier otra cosa.

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