"Hola, mire, es que el otro día llamamos para declarar un siniestro, porque las ratas se habían comido el codo de la bajante..." En primer lugar: "el codo de la bajante" forma parte de ese grupo de expresiones que a la gente le encanta utilizar en su afán de recurrir a un vocabulario específico. Pero la llamada no era todavía interesante por esto. "... pero no le llamo por eso, sino porque después de que vinieran el fontanero y el albañil se me ha aflojado uno de los muelles que sujetan los focos y se ha caído uno. Y verá, yo ya estoy obsesionada". La llamada cobraba un nuevo e interesante matiz, porque no me imaginaba a nadie obsesionado por un foco que se cae. "Así que he montado guardia en el baño, y al rato... Pues he visto a la rata asomarse por el hueco del foco, y tío, ¡me ha dado un asco!" Moraleja: los recuerdos traumáticos agudizan la empatía.
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1 comentario:
Dios! Es buenísimo! Se me ha aflojado el muelle de la risa!!
Por qué no tienes más comentarios!
Sigue desahogándote aquí, que es genial!
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