viernes, 25 de abril de 2008

Los "pogramas" o de cómo trabajar sin red

Antes de nada, quería disculparme por mi ausencia, pero ha habido importantes negocios esta semana en mi vida y requerían mayor atención...

Hoy quiero hablar de los programas básicos que usamos para trabajar. Son dos: por un lado está la base de datos de las pólizas y por otro el gestor de las llamadas telefónicas. Al principio teníamos un gestor telefónico bastante apañado, con menús desplegables donde podías elegir de forma rápida a qué departamento querías pasar la llamada. Siempre existía el riesgo de que se te fuera el dedo y le pasaras a los de las averías de agua un aviso de fallecimiento, con lo que podrían pensar "¿se habrán ahogado? ¿no se dieron cuenta antes de la fuga?", pero en general la cosa funcionaba bastante bien. Pero llegó un día crucial en que todo cambió: nos informaron de que íbamos a involucionar y que íbamos a pasar las llamadas marcando las extensiones en el teléfono que hay junto al ordenador y que yo pensaba que era casi más un adorno que algo útil. Así que al día siguiente me sentaron para un tutorial de quince minutos junto a mi compañera sudamericana cuarentona de pelo rojo, sí, esa que se hace esquemas de las circulares que indican cambios en la operativa. Tras explicármelo con la seriedad de quien maneja un reactor nuclear, me volví a mi sitio y ahí terminó mi formación. Al día siguiente, tres folios con todas las extensiones de los departamentos y a currar. No es que sea difícil, es que es muy aburrido.

Y luego está la base de datos... A ver cómo lo explico. La base de datos tiraría de maravilla en un 386 con 8 megas de RAM. Sí, creo que eso se adapta bastante a lo que quiero explicar. He contado nueve colores en todas sus pantallas. No sé como describir exactamente su funcionamiento, así que daré algunos datos bastante reveladores de lo "intuitivo" que resulta su manejo. Creo que lo primero es indicar que los campos no se pueden seleccionar con el ratón. Bueno, de hecho, funciona sin ratón, todo va con teclas. Pero las teclas no son sólo Tab y Enter, que todavía podría resultar bastante fácil. Para acceder a una pantalla en concreto, hay que pulsar Shift + F1. Bueno, el + aún no sé exactamente cómo hacerlo. Puede ocurrir que teniendo pulsando Shift, pulses F1 y te lleve a una pantalla diferente. Es decir: creo que hay unas décimas de segundo en las que hay que pulsar F1 o si no, no valdrá de nada que pulses Shift. Todo muy sencillo.

Por fortuna, existe el "cortar y pegar", aunque como ya os he explicado, no funciona el ratón, así que no se puede pulsar el botón derecho y seleccionar la opción. Tampoco puedes hacer Ctrl + C y Ctrl + V, así que sí, hay que ir a la pestaña de Edición y seleccionarlo. Por fortuna, las pestañas del menú superior sí funcionan con el ratón. Imagino que es una mejora de última hora.

De cualquier manera, aún queda que os hable del F3. El F3 vale para ir "atrás". Ojo, atrás no es justo al campo anterior o a la pantalla anterior. En muchos casos, atrás significa directamente "pantalla inicial". Es decir, puedes haber estado escribiendo el caso de doña Paqui, a la que han denunciado por no pagar la derrama del nuevo garaje, y que su caso, su teléfono y el número de su póliza se vayan al limbo en vez de al archivo. Aquí hay dos variantes: la primera, que el asegurado siga al teléfono y le preguntes de nuevo el larguísimo número de póliza con la timidez con que un polaco de la Varsovia ocupada le preguntaría a uno de las SS dónde para ahora el tranvía que iba a su casa; la segunda, que el asegurado haya colgado. En este caso, siempre me viene a la mente un fragmento de una película:

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